La Reserva Estratégica de Petróleo (SPR) de Estados Unidos almacena 714 millones de barriles de crudo utilizando cavernas subterráneas excavadas en domos de sal en Texas y Louisiana, a diferencia de los tanques superficiales tradicionales. Esta solución técnica responde a los requisitos de seguridad, capacidad y coste, aprovechando las propiedades físicas de la sal para contener el petróleo sin necesidad de revestimientos metálicos o de hormigón.
El proceso de excavación consiste en inyectar agua fresca en la roca salina, disolviendo la sal y bombeando la salmuera resultante para crear un espacio cónico. La sal actúa como un sello natural con baja permeabilidad, impidiendo la fuga de hidrocarburos y resistiendo la presión subterránea. Además, el petróleo flota sobre el agua, lo que permite su desplazamiento hacia la superficie mediante sistemas de entrega durante las retiradas. Esta ubicación en la costa del Golfo facilita la logística hacia refinerías y terminales marinos.
Aunque la infraestructura es más económica que los tanques convencionales, con un coste histórico estimado en 3,50 dólares por barril de capacidad, presenta desafíos operativos. La necesidad de agua para la excavación y la gestión de la salmuera, junto con la degradación gradual de las cavernas por la disolución de sal, requieren mantenimiento constante. A pesar de estas limitaciones, la SPR ofrece una protección robusta contra ataques aéreos y una capacidad de respuesta rápida ante interrupciones en el suministro de petróleo.
