El desarrollador de caras para Garmin explica su metodología rigurosa para crear movimientos mecánicos virtuales que imitan la física de los relojes reales, como el Royal Oak Openworked o el Blancpain Villeret Squelette. A diferencia de las representaciones gráficas superficiales, este proceso exige resolver la cinemática completa del calibre: desde el cálculo exacto de dientes y radios para asegurar el engranaje, hasta la verificación de que cada componente tenga un soporte físico real. El autor detalla cómo la disposición de los engranajes dicta la posición de las manecillas, como en el pequeño segundero, y cómo se evitan errores de diseño que harían imposible el ensamblaje. Además, se analizan los acabados estéticos (pulido, cepillado, perlado) y su interacción con la luz, demostrando que una cara digital debe funcionar primero como una máquina viable antes de ser renderizada.
