Varios influencers que publicaron contenidos grabados con las gafas inteligentes de Meta han recibido una oleada de críticas y han perdido seguidores, después de que el dispositivo se ganara el apodo de "gafas de pervertido" por los crecientes miedos a la vigilancia encubierta. Creadores como Oliver Hooson, con 224.000 seguidores en Instagram, o Deena Lang, con 110.000, afirman haberse arrepentido de usarlas en público tras comprobar las miradas incómodas que generaban y la reacción negativa de su audiencia. Algunos, como Rida Tharana (1,6 millones de seguidores), pidieron disculpas por participar en campañas promocionales de Meta.
La polémica se intensificó este verano tras la colaboración con Kylie Jenner y la irrupción de vídeos de "pickup artists" grabando a mujeres en la calle sin consentimiento. Se han documentado casos graves: una mujer asegura que un hombre le pidió dinero para retirar los vídeos grabados, otra denuncia grabaciones durante relaciones sexuales sin permiso, y la policía escocesa investiga a un tiktoker de extrema derecha que se grabó haciendo comentarios sexualizados y racistas. Restaurantes, teatros y pubs del Reino Unido, entre ellos Wetherspoons, ya han prohibido el dispositivo.
Meta defiende que las gafas incluyen un LED que se activa al grabar y tecnología para detectar si ha sido manipulado, y asegura haber consultado a organizaciones de seguridad de la mujer. La empresa vendió 7 millones de unidades en 2025.
