Imágenes satelitales obtenidas por Maxar Technologies y divulgadas por Business Insider en marzo de 2025 han revelado la construcción de un lujoso complejo palaciego en la costa del Mar Rojo, dentro del megaproyecto saudí Neom. La instalación, aún no reconocida oficialmente por los responsables del proyecto, dispone de playas privadas, extensos jardines, un campo de golf y hasta diez helipuertos, unas características que, según el medio, solo se justifican como residencia de una persona: el príncipe heredero Mohammed bin Salman. Los planos coinciden con contratos adjudicados en 2018 para levantar hasta cinco palacios reales a unos 170 kilómetros de Tabuk.
Neom, valorado en unos 2 billones de dólares, es la apuesta central del plan Visión 2030 para diversificar la economía saudí. Su pieza más ambiciosa, la ciudad lineal The Line, acumula retrasos y sobrecostes: una auditoría interna cifró en 8,8 billones de dólares el coste de completarla y aplazó su finalización a 2080. El fondo soberano saudí (PIF) detuvo formalmente las obras el 16 de septiembre de 2025 y ya ha asumido 8.000 millones de dólares en amortizaciones, mientras la meta de población para 2030 se ha recortado hasta 100.000 habitantes.
La revelación del palacio se suma a un patrón de grandes inversiones personales de Bin Salman, propietario de un château francés de 300 millones de dólares y un superyate de 400 millones, y reaviva el debate sobre la viabilidad y el verdadero propósito de un proyecto que combina megaproyectos futuristas con crecientes sombras financieras, ambientales y de derechos humanos.
