Al menos 25 supuestos complejos de estafa han surgido o se han expandido en los últimos seis meses en la región de Myawaddy, en Myanmar, cerca de la frontera con Tailandia, según un análisis de imágenes satelitalas realizado por la organización sin ánimo de lucro International Justice Mission (IJM) y revisado por WIRED. El investigador de IJM Eric Heintz explicó que las fotografías muestran terrenos allanados y bosques talados para dar paso a decenas de edificios e infraestructura destinada a operaciones de fraude a gran escala. La mayoría de las nuevas construcciones comenzaron alrededor de enero y, en algunos casos, pasaron de campo vacío a complejo operativo en pocos meses, con alrededor de 24 edificios emergiendo en un solo sitio entre enero y abril.
La expansión se produce pese a la ofensiva que la junta militar birmana lanzó en octubre pasado, antes de las elecciones, contra compuestos conocidos, en la que hizo detonar edificios y destruir teléfonos y computadoras. Heintz sostiene que esa operación solo interrumpió parcialmente las actividades y que el volumen de las nuevas construcciones supera lo destruido. Mechelle B. Moore, directora de la ONG Global Alms Incorporated, afirmó que su organización ha confirmado mediante drones que al menos nueve supuestos complejos vaciados tras las redadas están nuevamente poblados con nuevas víctimas. Investigadores de IJM detectaron además el uso continuado de terminales de Starlink, de SpaceX, en al menos la mitad de los nuevos emplazamientos.
Los complejos de estafa del Sudeste asiático, vinculados en su mayoría a grupos delictivos chinos, generan anualmente miles de millones de dólares mediante fraudes con criptomonedas y estafas románticas dirigidas a víctimas de todo el mundo. En su interior, cientos de miles de personas víctimas de trata, procedentes de más de 60 países, son obligadas a engañar a usuarios las 24 horas del día bajo amenazas y violencia.
