Este artículo, escrito por 'The Rioja Kid', explora una lección crucial extraída de una educación empresarial costosa: las buenas ideas no necesitan ser respaldadas por mentiras para ganar aceptación pública. El autor, aludiendo a la controversia sobre la invasión de Irak y la defensa del plan de rescate de Paulson, argumenta que la capacidad de discernir la verdad a menudo se ve obstaculizada por la aceptación acrítica de información proveniente de fuentes poco confiables.
El autor explica que una de las primeras lecciones que aprendió en una clase de contabilidad fue que las empresas que promueven agresivamente una idea, a menudo recurren a la exageración y la desinformación para justificarla. El ejemplo citado es el de las empresas tecnológicas y su tratamiento de las opciones sobre acciones: si una herramienta fuera tan valiosa como se afirma, todas las empresas la promocionarían abiertamente y la contabilizarían como un gasto, en lugar de tratar de evitarlo. Esta discrepancia revela una falta de confianza en la propia validez de la herramienta.
Esta lección se aplica directamente a la invasión de Irak, donde las afirmaciones sobre armas de destrucción masiva (WMD) fueron cuestionadas. El autor, desconfiando de las declaraciones de figuras como Powell y Bush, se basó en la información de individuos como Scott Ritter y Andrew Wilkie, quienes no habían demostrado una tendencia a la falsedad. El autor enfatiza la importancia de la auditoría, comparándola con la copia de seguridad de archivos informáticos: una práctica que a menudo se aprende a la fuerza. Las empresas que no evalúan la precisión de sus proyecciones y que no responsabilizan a quienes hacen proyecciones falsas, terminan obteniendo los resultados que merecen.
Finalmente, el artículo subraya la importancia de no dar el beneficio de la duda a quienes han demostrado ser poco confiables, argumentando que esta práctica es una fuente mayor de error que la falacia ad hominem. El autor concluye que la falta de auditoría y la confianza ciega en fuentes poco fiables fueron factores clave que contribuyeron a desastres como el de Abu Ghraib.
