IBM anunció el jueves la incorporación de tres nuevos hitos a su rastreador de ventaja cuántica, una herramienta que la compañía lanzó para identificar experimentos en los que el hardware actual supera de forma clara a los ordenadores clásicos. Cada uno de los tres registros emplea un método distinto para corregir o validar los resultados, un problema clave dado que los procesadores cuánticos actuales son propensos a errores y que, sin verificación clásica, no es posible confirmar que el cálculo sea correcto. El directivo de IBM Jay Gambetta defendió que la computación «de confianza» solo es relevante cuando ya no se pueden simular los resultados con medios clásicos. Por ahora ninguno de los tres experimentos tiene una aplicación práctica inmediata, pero IBM los presenta como indicios de que el campo avanza en la dirección correcta. La noticia llega en un contexto de escepticismo: varias afirmaciones previas de «supremacía cuántica» fueron neutralizadas poco después por algoritmos clásicos optimizados, y persisten las dudas sobre cómo verificar resultados cuánticos cuando estos quedan fuera del alcance de los mejores supercomputadores.
