Ibiza enfrenta una crisis de vivienda que ha derivado en que personas sin hogar duerman en nichos y lápidas de mármol en los cementerios de Sant Jordi y Sant Francesc. Según documentó ElDiario, esta situación se ha agravado tras la imposición de 41 multas de 30.000 euros por el uso de solares rústicos y la desalojo de más de 200 personas en campamentos desde 2024. Cáritas estima que al menos 200 personas carecen de vivienda en la isla, muchas de ellas con empleo pero sin capacidad para pagar los alquileres, que en Ibiza ciudad alcanzan los 31,9 euros por metro cuadrado al mes. El Ayuntamiento ha cerrado los cementerios por la noche para evitar que los residentes se duerman entre tumbas, aunque la medida no resuelve la falta de alojamiento. La paradoja económica de la isla es evidente: mientras el turismo genera empleo, los precios de la vivienda han disparado, con el alquiler medio en Ibiza Formentera de 6.040 euros por metro cuadrado y un esfuerzo hipotecario que absorbe hasta el 86% de la renta disponible. Además, los datos judiciales muestran un descenso en las okupaciones, pero persiste la tensión entre la necesidad de alojamiento turístico y la exclusión social de los trabajadores que sostienen el destino.
