El artículo de Rockoder.com explora un nuevo tipo de deuda técnica llamado "deuda cognitiva", que surge con la proliferación de herramientas de desarrollo basadas en inteligencia artificial (IA). Tradicionalmente, el desarrollo de software implicaba un proceso dual: la producción de código y la absorción del conocimiento necesario para entenderlo. La IA, al generar código rápidamente, desacopla estos procesos, permitiendo a los ingenieros producir más código de lo que pueden comprender completamente. Esto crea una brecha entre la velocidad de producción y la velocidad de comprensión: la deuda cognitiva.
Esta deuda es diferente a la deuda técnica tradicional, que se manifiesta en fallos del sistema o costes de mantenimiento. La deuda cognitiva es invisible en las métricas de velocidad (como las características enviadas o los puntos de historia), pero se manifiesta en la incertidumbre de los ingenieros sobre su propio trabajo y, a largo plazo, en una disminución de la fiabilidad del sistema (aumento del tiempo de recuperación, mayor tasa de fallos en los cambios). El problema se agrava porque las métricas de rendimiento se centran en la producción, no en la comprensión, incentivando a los ingenieros a priorizar la velocidad sobre la calidad y la comprensión.
El artículo destaca que la revisión de código también se ve afectada. Anteriormente, los ingenieros senior revisaban el código de los junior, actuando como una puerta de calidad y transferencia de conocimiento. Con la IA, los ingenieros junior pueden generar código más rápido de lo que los senior pueden revisarlo a fondo, lo que lleva a una revisión superficial y a la propagación de la deuda cognitiva. Esto crea un ciclo vicioso donde los ingenieros se sienten desconectados de su propio trabajo, experimentando una forma de agotamiento diferente al tradicional, caracterizada por una alta producción y baja confianza.
Finalmente, el artículo advierte que la deuda cognitiva puede erosionar la memoria organizacional. El conocimiento tácito, que se adquiere a través de la experiencia directa con el código, no se forma adecuadamente cuando los ingenieros no comprenden profundamente lo que están construyendo. Esto puede llevar a un colapso repentino cuando se requiere una comprensión profunda del sistema, como durante una crisis o un cambio arquitectónico importante. La deuda cognitiva se agrava con el tiempo, convirtiendo el código en una "caja negra" incomprensible, incluso para sus creadores.
