Un experto en software, Simon Willison, ha observado una convergencia preocupante entre dos enfoques de desarrollo de software: el 'vibe coding' (creación de código sin una revisión exhaustiva, a menudo por usuarios no programadores) y la 'ingeniería agentic' (uso de herramientas de IA para agilizar el trabajo de los ingenieros). Inicialmente, Willison veía estas prácticas como distintas, con el 'vibe coding' considerado irresponsable para proyectos serios debido a la falta de control de calidad. Sin embargo, ahora, con la creciente fiabilidad de herramientas como Claude Code, se encuentra cada vez menos revisando el código generado, lo que difumina la línea entre ambos enfoques.
Esta evolución plantea desafíos en la evaluación de software, ya que la apariencia de un proyecto (tests, documentación) ya no garantiza su calidad. Willison ahora valora más la experiencia de uso real de un software que su documentación. Además, la drástica mejora en la productividad (de 200 a 2000 líneas de código al día) está impactando otras áreas del ciclo de desarrollo, como el diseño, que ahora puede ser más arriesgado debido a la reducción de costos por errores. A pesar de estas preocupaciones, Willison no teme por su carrera, ya que considera que estas herramientas amplifican la experiencia de los ingenieros, y la complejidad de su uso aún es una barrera para la mayoría.
