Un ingeniero de DevOps ha descubierto una dificultad inesperada al utilizar herramientas de IA para programar en Lisp. A pesar de su preferencia personal por Lisp, la IA, específicamente Claude, tuvo serias dificultades para interactuar con el REPL (Read-Eval-Print Loop), un entorno de desarrollo interactivo crucial para Lisp. Esto llevó a un gasto considerable en tokens de IA y a la necesidad de reescribir el código generado. Para solucionar este problema, el ingeniero desarrolló una herramienta llamada tmux-repl-mcp que facilita la interacción de la IA con el REPL. Sin embargo, la experiencia con Python fue significativamente mejor, con la IA generando código y pruebas de manera más eficiente.
Este fenómeno sugiere que la popularidad de un lenguaje de programación está ahora directamente relacionada con su eficiencia en el uso de IA, donde los lenguajes con mayor volumen de datos de entrenamiento, como Python y Go, resultan más económicos. El ingeniero incluso considera reescribir su proyecto en Go. La situación se compara con la historia de la Plank Road, una infraestructura inicialmente superior que fue abandonada ante la llegada de una alternativa más eficiente (el ferrocarril). La experiencia resalta una paradoja: aunque Lisp ofrece ventajas para el desarrollador, la IA lo dificulta, lo que plantea interrogantes sobre cómo adaptar la IA para trabajar mejor con Lisp y si el lenguaje sobrevivirá a la era de la IA.
