La capacidad de oler, un sentido primario y emocionalmente potente, está siendo revolucionada por la tecnología. Investigadores y empresas como Google, Osmo y Givaudan están utilizando inteligencia artificial para mapear, medir y modelar el olfato, buscando codificar el olor en datos digitales (1s y 0s). Este esfuerzo, sin precedentes hasta ahora, busca comprender y manipular la percepción del olfato, similar a cómo la visión artificial ha transformado nuestra comprensión de la vista. El objetivo es ir más allá de la simple identificación de olores, abriendo posibilidades como la detección de amenazas (fugas de gas, deterioro de alimentos, enfermedades), la reducción de la dependencia de ingredientes naturales en la perfumería, y la creación de aromas completamente nuevos. El olfato, que se originó hace más de 3 mil millones de años en bacterias, es fundamental para la vida y la comunicación entre especies. La investigación actual se centra en desentrañar la complejidad de la percepción olfativa, donde hasta 356 receptores diferentes contribuyen a la experiencia del olor, y donde la variabilidad individual es significativa, como se evidencia en la complejidad de un aroma simple como el de una fresa.
IA revoluciona el olfato: el olor en datos digitales
Fuentes:
Scent, In Silico
