La inteligencia artificial está transformando la gestión de la cosecha agrícola al permitir a los agricultores predecir con precisión las fechas óptimas para recolectar sus cultivos. Esta tecnología es especialmente relevante en regiones como Washington, Estados Unidos, donde el clima extremo, como olas de calor de 38 grados, puede interrumpir las operaciones de trabajo y afectar la calidad del producto. Empresas como Okanagan Specialty Fruits están implementando cámaras montadas en tractores y drones para capturar imágenes de los árboles y utilizar modelos de IA que identifican brotes, flores y frutos, ofreciendo estimaciones de cosecha y fechas de madurez.
El sistema de FruitCast, desarrollado por una empresa británica, analiza condiciones meteorológicas e irrigación para predecir el volumen de cosecha. Según los datos proporcionados, sus predicciones alcanzan una precisión del 90% una semana antes de la cosecha real, con un margen de error inferior al 20%. Sin embargo, expertos señalan que la precisión depende de la calidad de los datos históricos específicos de cada finca, ya que la IA no puede generalizar promedios globales. Además, la adopción de estas herramientas enfrenta barreras, como la reticencia de los agricultores a compartir información comercial sensible con terceros. Mientras que algunos productores buscan optimizar sus recursos y maximizar beneficios, la mayoría sigue dependiendo de la experiencia humana para tomar decisiones críticas en el campo.
