Un desarrollador ha compartido su experiencia frustrante al intentar crear una aplicación sencilla (Cryptosaurus, que genera imágenes de dinosaurios con el avatar del usuario) utilizando herramientas de inteligencia artificial (IA) como ChatGPT, Claude y Gemini. Contrario a la idea de un desarrollo rápido con IA, el proceso se extendió significativamente, requiriendo cientos de iteraciones para solucionar problemas de diseño, funcionalidad y despliegue. El desarrollador, que previamente había utilizado IA para tareas de codificación, descubrió que la promesa de un desarrollo rápido y sencillo (“vibecoding”) a menudo es exagerada, especialmente cuando se busca un resultado de calidad y se evita el uso de infraestructuras simplificadas. El proceso incluyó desafíos como la corrección de errores en la interfaz de usuario, la adaptación de imágenes para diferentes usuarios, la configuración de infraestructura en AWS y la resolución de problemas de escalabilidad. Finalmente, el lanzamiento de la aplicación resultó en un fallo debido a un error no detectado en el manejo de transacciones, lo que demuestra las limitaciones actuales de la IA en el desarrollo de software y la importancia de un enfoque más tradicional y riguroso.
