Investigadores han demostrado que la inteligencia artificial (IA), específicamente modelos como Grok y Claude, pueden optimizar código en lenguaje ensamblador, logrando mejoras significativas en el rendimiento. Daniel Lemire, investigador, llevó a cabo un experimento donde solicitó a estas IA que optimizaran una función C++ para contar la cantidad de signos de exclamación en una serie de cadenas de texto. Los resultados revelaron que las versiones optimizadas en ensamblador, generadas por las IA, redujeron el número de instrucciones necesarias en un factor de ocho en comparación con el código C++ original, traduciéndose en una disminución similar en el tiempo de ejecución. Las versiones optimizadas por Claude y Grok, utilizando instrucciones SIMD (NEON) y procesamiento en bloques de 32 y 64 bytes respectivamente, superaron al código original. Aunque el código ensamblador optimizado es más eficiente, Lemire señala que se podría traducir a código C con SIMD intrinsics, eliminando la necesidad de mantenerlo en ensamblador. El estudio plantea la interesante cuestión de si las IA pueden descubrir optimizaciones que son inalcanzables con lenguajes de alto nivel, y sugiere que, por ahora, las IA pueden superar a los compiladores C++ en ciertas tareas.
