Un informe anual de la Universidad de Stanford revela una creciente divergencia entre la percepción de los expertos en inteligencia artificial (IA) y la opinión pública, especialmente en Estados Unidos. Mientras que los expertos se centran en desafíos teóricos como la Inteligencia General Artificial (AGI), el público general expresa una creciente ansiedad sobre el impacto de la IA en áreas como el empleo, la atención médica y la economía. Según el informe, la Generación Z lidera esta preocupación, mostrando menos esperanza y más frustración hacia la tecnología, a pesar de su uso frecuente. La reciente reacción en línea a los ataques en la vivienda de Sam Altman, CEO de OpenAI, ejemplifica esta brecha, con comentarios que sugieren un descontento más profundo y, en algunos casos, llamados a la acción. Los datos muestran que solo el 10% de los estadounidenses se sienten más emocionados que preocupados por la IA, en contraste con el 56% de los expertos que creen que tendrá un impacto positivo en los próximos 20 años. La confianza en el gobierno para regular la IA es baja, con solo un 31% de apoyo en Estados Unidos, en comparación con un 81% en Singapur. A pesar de las preocupaciones, la percepción global de que los productos y servicios de IA ofrecen más beneficios que desventajas ha aumentado ligeramente.
