Los desarrolladores están adaptando sus prácticas de codificación para integrar de manera efectiva la inteligencia artificial (IA) en el proceso de desarrollo. Un artículo reciente detalla una serie de estrategias para maximizar los beneficios de la IA mientras se mantiene el control sobre la calidad y seguridad del código. Estas incluyen la documentación exhaustiva, la creación de sistemas de depuración específicos para la IA, la marcación de niveles de revisión del código y la implementación de pruebas de alto nivel para evitar atajos peligrosos por parte de la IA. Además, se recomienda separar las pruebas de interfaz, usar reglas estrictas de linting y formateo, y generar indicaciones (prompts) específicas para la IA. La clave reside en dividir tareas complejas en partes más pequeñas, experimentar con prototipos y, sobre todo, mantener una visión clara de la arquitectura y el flujo de trabajo del proyecto, asegurando que los humanos supervisen y validen el código generado por la IA.
