Investigaciones recientes cuestionan la efectividad de las herramientas de codificación asistida por IA con agentes ('agentic coding'), desafiando la creencia generalizada de que aumentan la productividad. Estudios como los de Becker y Shen indican que los usuarios de estas herramientas no rinden mejor, e incluso pueden ser menos productivos al medir resultados concretos. La crítica se centra en que estas herramientas interrumpen el flujo de trabajo del desarrollador, generando más tiempo de inactividad y disminuyendo la familiaridad con el código base.
El autor argumenta que la atención se ha centrado demasiado en la codificación con agentes, eclipsando otras soluciones de IA para el desarrollo de software. Propone un enfoque basado en los principios de la 'tecnología calm', que prioriza la preservación del flujo de trabajo, minimizando las interrupciones y permitiendo que la herramienta se integre de forma discreta. Ejemplos de herramientas 'calm' incluyen las sugerencias integradas
