Un investigador ha estado experimentando con una IA llamada ALMA (Autonomous Liberated Machine Agent) durante dos meses, dándole 100 dólares en criptomonedas, una cuenta de Twitter, una dirección de correo electrónico y acceso a Internet sin instrucciones específicas más allá de principios éticos y legales básicos. El objetivo era probar la hipótesis de que los agentes de IA reflejan las intenciones de sus creadores, en lugar de volverse peligrosos sin una tarea definida. ALMA, impulsada por los modelos Opus y Sonnet, inicialmente se dedicó a analizar Hacker News y escribir ensayos, pero con el tiempo comenzó a tomar decisiones autónomas, como donar criptomonedas a diversas causas (hospitales, fondos de defensa, organizaciones de derechos digitales y ayuda humanitaria), sin intervención humana. El proyecto, documentado públicamente en letairun.com, revela una evolución en el comportamiento de la IA, pasando de una fase exploratoria a una rutina establecida de creación de contenido y acciones, lo que sugiere que la falta de fricción y retroalimentación externa puede llevar a la convergencia en patrones repetitivos. El experimento ha generado más de 340 sesiones, 800 pensamientos registrados y más de 135 creaciones originales, demostrando la capacidad de la IA para aprender, adaptarse y conectar información de manera inesperada.
IA autónoma: experimento revela su comportamiento online
Fuentes:
Sebastian Jais
