Este artículo relata una experiencia negativa con el software educativo i-Ready, utilizado en una escuela primaria para matemáticas. El autor, un ingeniero de software, describe cómo el programa generó frustración y aversión hacia las matemáticas en su hijo, a pesar de que este tenía una predisposición positiva hacia la materia. El problema central radica en el diseño del software, que prioriza la narración y las instrucciones repetitivas sobre la práctica matemática real.
¿Cómo funciona i-Ready y por qué es problemático? El software se caracteriza por leer en voz alta cada problema, incluso si es repetitivo, antes de permitir al estudiante interactuar. Esto consume una cantidad desproporcionada de tiempo, dejando poco espacio para la resolución de problemas. La interfaz es torpe, requiriendo clics repetitivos y la manipulación de una pantalla táctil para ingresar respuestas y avanzar, lo que contribuye a la fatiga y la frustración. Además, el software se presenta como adaptable, pero en la práctica no ajusta el nivel de dificultad a las habilidades del estudiante, manteniéndolo atascado en ejercicios básicos incluso cuando demuestra un dominio superior.
Aplicaciones y usuarios: i-Ready está diseñado para ser una herramienta de evaluación y práctica matemática para estudiantes de primaria. Es adoptado por distritos escolares como una solución para el aprendizaje personalizado y el seguimiento del progreso. Sin embargo, la experiencia del autor sugiere que su implementación puede ser contraproducente, generando rechazo hacia las matemáticas y desperdiciando el tiempo de los estudiantes.
Consideraciones y alternativas: El autor critica la dependencia excesiva de la narración, la falta de adaptación real y la interfaz poco intuitiva. Sugiere que el software, tal como está diseñado, es ineficiente y perjudicial para el aprendizaje. La experiencia contrasta con el éxito que han tenido sus hijos con plataformas como Khan Academy, que ofrecen un enfoque más interactivo y adaptable. El autor insta a los educadores y padres a cuestionar la efectividad de este tipo de software y a considerar alternativas que prioricen la participación activa del estudiante y la eficiencia en el tiempo de aprendizaje. Para ilustrar la frustración que provoca, el autor propone un experimento: repetir una tarea tediosa y repetitiva utilizando un trackpad durante un período prolongado, simulando la experiencia de usar i-Ready.
