El primer ministro húngaro, Péter Magyar, ha aprobado una ley que permite el acceso público sin restricciones a los archivos de seguridad estatal del régimen comunista, tras 36 años de retrasos. Esta medida, presentada en septiembre, busca cumplir una promesa clave de la transición democrática de 1990 que los gobiernos sucesivos habían negado. La revelación incluye los nombres de entre 50.000 y 60.000 espías, así como registros de reclutamiento y datos personales de agentes que operaron entre 1957 y 1962. El gobierno ha establecido líneas de ayuda emocional para las familias afectadas, reconociendo que muchas de estas personas no fueron figuras públicas notables. Los documentos, que incluyen hojas de registro y bases de datos con apodos de código, están disponibles en línea desde el miércoles. Un segundo lote de archivos detallados sobre 9.000 informantes se publicará en febrero. Aunque se estima que el régimen empleó a unos 150.000 agentes durante las décadas de Mátyás Rákosi y János Kádár, solo se conocen los nombres de un tercio de ellos. Historiadores advierten que la publicación no implica necesariamente una condena moral, ya que muchos de estos individuos asumieron riesgos significativos al denunciar a sus propios familiares o amigos.
