Decenas de miles de personas desafiaron las altas temperaturas este sábado en la marcha del Orgullo de Budapest, la primera desde la derrota electoral del primer ministro Viktor Orbán, que el año pasado intentó prohibir la manifestación. La joven Petra Toth, de 18 años, que asistía por primera vez con su novia, declaró a la AFP que la situación mejora «sobre todo por el cambio de gobierno». En abril, el conservador proeuropeo Péter Magyar y su partido Tisza arrasaron en las urnas y pusieron fin a los 16 años de mandato de Orbán, cuyo Ejecutivo fue considerado uno de los más restrictivos de la Unión Europea en materia de derechos LGTBIQ+. En 2024, una marcha récord de unas 200.000 personas desafió abiertamente la prohibición gubernamental y la reforma constitucional que la respaldaba, justificadas por el derecho de los menores al desarrollo moral. Orbán había impulsado leyes que vetaban la adopción por parejas del mismo sexo, impedían el cambio de sexo en documentos oficiales y restringían materiales escolares sobre homosexualidad o transición de género. Hasta ahora, Magyar no ha anunciado medidas concretas para derogar esa legislación, aunque pidió paciencia. Recientemente, afirmó que en su Gobierno «cada uno es libre de amar a quien quiera y vivir con quien quiera», y se mostró abierto a abordar el matrimonio igualitario o la adopción si la sociedad lo demanda.
