Huawei ha presentado el MateBook Pro S, un portátil que marca un antes y un después en la estrategia tecnológica de la compañía china. Por primera vez, la empresa lanza al mercado un ordenador que combina un procesador y un sistema operativo completamente propios, resultado directo de la presión ejercida por el veto estadounidense que, paradójicamente, ha acelerado su camino hacia la autosuficiencia tecnológica.
El nuevo dispositivo destaca en primer lugar por su peso: apenas 798 gramos en un chasis metálico de 11,9 milímetros de grosor y 14,2 pulgadas de pantalla. Según recoge Xataka, se trata de 432 gramos menos que un MacBook Air de 13 pulgadas, a pesar de contar con un panel significativamente mayor. Para conseguirlo, Huawei ha empleado una aleación de magnesio y litio que, según la marca, es un 25% más ligera que el magnesio convencional. MuyComputer complementa esta información señalando que el chasis se construye sobre la arquitectura Cloud Falcon y se somete a un proceso de pulverización catodica al vacío que mejora la resistencia a la corrosión, con un mecanizado CNC de cuatro ejes que aporta precisión estructural.
El corazón del equipo es el Kirin XE90, un SoC ARM desarrollado por HiSilicon, la filial de chips de Huawei, y fabricado presumiblemente por SMIC. Huawei asegura que ofrece una mejora del 23% en rendimiento monohilo, del 25% en eficiencia y del 40% en capacidad de NPU respecto a la generación anterior, con un consumo máximo de 28 vatios. A este procesador le acompaña HarmonyOS 6.1, la versión estable más reciente del sistema operativo propio de Huawei, lo que convierte al MateBook Pro S en el primer portátil de la compañía totalmente desligado de Windows y de proveedores estadounidenses.
La pantalla es otro de los grandes argumentos del dispositivo. Se trata de un panel OLED flexible de 14,2 pulgadas con resolución nativa 3.120 x 2.080 píxeles, formato 3:2, tasa de refresco de 120 Hz y un brillo pico de 1.600 nits. Huawei incorpora además una función de privacidad tomada del Samsung Galaxy S26 Ultra, disponible en una versión específica del portátil, y una tecnología AI-HDR capaz de convertir contenido SDR a HDR en tiempo real, según detalla MuyComputer.
En el apartado de autonomía, Huawei equipa una batería de 54 Wh con un 10% más de silicio, lo que reduce peso y aumenta la densidad energética. La compañía asegura que aguanta hasta 18 horas de reproducción de vídeo y permite cargar un móvil a 66 vatios a través de uno de sus puertos USB-C. El equipo también incorpora carga rápida inversa y conectividad WiFi 7 mediante un sistema de cuatro antenas que, según la marca, mantiene una conexión estable hasta 1.000 metros en entornos abiertos. La inteligencia artificial es otro pilar: seis micrófonos con captación en 3D permiten a los modelos locales reconocer incluso susurros.
En cuanto a configuración, el MateBook Pro S se ofrece con 16, 24 o 32 GB de RAM y 512 GB o 1 TB de almacenamiento. Estará disponible en cinco acabados —amarillo, morado, blanco, gris y negro— además de dos ediciones de coleccionista, una de ellas con un peso ligeramente superior de 805 u 825 gramos. El precio de partida es de 7.999 yuanes, unos 955 euros al cambio, para la versión de 16 GB y 512 GB.
Por el momento, el lanzamiento está limitado a China, donde las reservas ya están abiertas y la venta oficial arrancará el 14 de agosto. Huawei no ha confirmado si el equipo llegará a Europa. La estrategia contrasta con la tendencia general del mercado occidental, donde los ordenadores están sufriendo subidas de precio por la crisis de los semiconductores.
El MateBook Pro S representa, en definitiva, la culminación de un proceso que Huawei inició tras el veto de Washington: demostrar que puede construir un portátil de vanguardia sin depender de tecnología estadounidense. Si la jugada tendrá continuidad fuera de sus fronteras dependerá tanto de la voluntad política de la compañía como de la evolución de su ecosistema de software, HarmonyOS, cuya aceptación fuera de China sigue siendo la gran incógnita pendiente.
