Huawei presentó el Mate XT2, sucesor de su primer móvil con pantalla triple, que destaca sobre todo por incorporar el nuevo procesador Kirin 9050 Pro. El dispositivo, con pantalla OLED de 10,2 pulgadas y 120 Hz, certificación IP58/IP59 y un rediseño que ahora pliega la pantalla hacia dentro para protegerla, arranca en 19.999 yuanes (unos 2.570 euros) y puede alcanzar los 24.999 yuanes (unos 3.200 euros). La verdadera novedad, no obstante, reside en el chip: se trata del primer producto comercial basado en la arquitectura LogicFolding que Huawei dio a conocer en mayo, junto con su llamada Tau Scaling Law. Frente al callejón sin salida que supone seguir reduciendo el tamaño de los transistores —especialmente para una empresa china sin acceso a las máquinas más avanzadas—, Huawei reorganiza los circuitos en capas activas apiladas en vertical, lo que aumenta la densidad de transistores y acorta las distancias que recorren las señales. La compañía afirma haber logrado un 53,5% más de densidad, un 41% más de eficiencia en los núcleos de rendimiento y frecuencias máximas un 12,7% superiores frente a diseños comparables, aunque esos datos aún no se han verificado de forma independiente y la firma no ha revelado el proceso de fabricación. Kirin 9050 Pro se perfila, según el análisis, como el primer chip de gama alta de Huawei plenamente al margen de los vetos y restricciones de Estados Unidos.
