Honda ha suspendido sus programas de vehículos eléctricos (VE), incluyendo el desarrollo del Acura RDX eléctrico, el Honda 0 sedan y SUV, y la producción del Prologue (basado en la plataforma de GM). La compañía atribuye esta decisión a aranceles estadounidenses y a la fuerte competencia de fabricantes chinos, pero según TechCrunch, refleja una falta de estrategia viable en el mercado de VE. Esta decisión podría perjudicar a Honda, dejándola rezagada en la transición hacia vehículos eléctricos y, crucialmente, en la adopción de vehículos definidos por software (SDV), una tendencia clave en la industria automotriz. El enfoque tradicional de Honda, que considera los VE como simplemente coches con un motor diferente, ha demostrado ser problemático, como se evidencia en los desafíos que enfrenta Ford con el Mustang Mach-E. Al abandonar los VE, Honda pierde oportunidades de aprendizaje en desarrollo, fabricación, gestión de la cadena de suministro y, sobre todo, en la comprensión de las preferencias de los consumidores en el mercado de vehículos eléctricos. La compañía ha reconocido dificultades para competir en precio y valor en China, lo que contribuyó a pérdidas significativas el año pasado, y sin una estrategia de VE, se anticipa un destino similar en otros mercados.
