Los ordenadores PDP (Programable Digital Processor) de Digital representaron la base fundamental de la cultura hacker y el desarrollo de software en la década de 1960. Este artículo analiza la evolución de estas máquinas, desde el PDP-1 experimental hasta el PDP-11, destacando cómo la arquitectura y el precio determinaron la cultura de programación asociada a cada modelo. El PDP-1, creado como experimento para sustituir los sistemas de control industrial por computadoras de propósito general, estableció el estándar inicial. Su variante más económica, el PDP-4, y su sucesor optimizado, el PDP-7, fueron cruciales para el desarrollo de Unix, que se creó en el PDP-7 y se portó al PDP-11. La existencia de dos líneas de hardware incompatibles, las máquinas pequeñas (18 bits) y las grandes (32 bits y más), generó una división cultural entre los hackers de Unix y los de Emacs. Mientras Unix, desarrollado en Bell Labs con recursos limitados, priorizó la eficiencia y el tiempo compartido, Emacs, creado en el MIT con abundantes recursos de hardware, se centró en la potencia bruta y la experimentación. Esta dicotomía técnica influyó directamente en el diseño de lenguajes como C y Lisp, así como en herramientas como vi, awk y Scheme. La transición hacia el VAX, que subsumió al PDP-10, marcó el final de esta era, consolidando la herencia técnica de los PDP en la infraestructura de computación moderna.
