El Hisense UR9 se convirtió en el primer televisor RGB MiniLED en llegar al mercado, seguido por los modelos Bravia 7 Mark II de Sony y RM9L de TCL. Esta tecnología, accesible y sencilla de entender, representa un salto en calidad de imagen frente a los LED y QLED tradicionales. Mientras los LED clásicos proyectan luz blanca o azul a través de un panel LCD para conseguir imágenes brillantes y coloridas, la tecnología mini RGB emite luces roja, verde y azul de forma independiente, lo que se traduce en mayor precisión cromática, mejor contraste y brillo, y un control más fino de las zonas de color. LG y Samsung han desarrollado una variante propia, la micro RGB, con LED aún más pequeños que, según ambas marcas, ofrece resultados similares o superiores.
El UR9, buque insignia de Hisense, se sitúa en un rango de precio competitivo: el modelo de 65 pulgadas probado cuesta 2.000 dólares, una cifra inferior a la de propuestas equivalentes de Samsung, Sony o LG. Entre sus prestaciones destaca una frecuencia de actualización de 180 Hz (330 Hz variable) al conectarlo a un ordenador de gama alta mediante DisplayPort, una característica especialmente valorada por los aficionados a los videojuegos. En las pruebas, la calidad de imagen impresionó para su rango de precio, aunque no alcanza el nivel de los últimos modelos micro RGB de Samsung y LG, notablemente más caros.
El diseño también juega a su favor: un panel de 1,8 pulgadas de grosor en color negro, un soporte fácil de montar y el sistema Google TV, cuya configuración se ve afectada por un error conocido en el código QR de la aplicación Google Home, solucionable introduciendo manualmente las credenciales. El televisor incorpora Wi-Fi 6E, más rápido que el Wi-Fi 6 estándar.
