En agosto de 1517, Hernando Colón, hijo menor de Cristóbal Colón y humanista reconocido, emprendió un ambicioso proyecto: elaborar una 'Descripción y cosmografía de España', un atlas itinerario que recogiera todas las localidades del país con su censo, distancias, jurisdicciones y accidentes geográficos. Para ello recurrió a una red de emisarios provistos de un permiso real del Consejo de Castilla, que recorrían la península tomando notas detalladas en sus cuadernos a partir de las indicaciones del propio Hernando.
El trabajo avanzó durante seis años y dejó miles de anotaciones, algunas tan minuciosas como la dedicada a San Miguel de Corneja (Ávila), con datos precisos sobre su ubicación, accesos y distancias. Sin embargo, el 13 de junio de 1523 una Provisión Real emitida en Valladolid ordenó al corregidor de Córdoba retirar los permisos a los emisarios y requisarles cualquier anotación. Según el investigador José Javier Rodríguez Toro, el Consejo de Castilla receló de que un particular, sin vínculo con ningún organismo estatal, acometiera una obra de tal envergadura e interés estratégico.
El 'Itinerario' nunca se completó, aunque los códices conservados en la Biblioteca Colombina de Sevilla permiten conocer su alcance. Décadas después de la muerte de Hernando, sus cuadernos fueron cosidos con fines prácticos y no se corresponden exactamente con el proyecto original. Hoy, especialistas como Juan Pérez estudian la que está considerada una de las iniciativas cartográficas más singulares del siglo XVI.
