HDR, o alto rango dinámico, es una tecnología de imagen que persigue reproducir en pantallas contenidos digitales (fotos, vídeos y juegos) con un nivel de luminancia, contraste y color lo más parecido posible a la percepción del ojo humano. Aunque la idea nació en el siglo XIX con la combinación de varias exposiciones fotográficas, su despliegue real ha llegado con la informática moderna y el aumento de la capacidad de procesamiento.
En monitores y televisores, los formatos principales son HDR10, HDR10+ y Dolby Vision, a los que se suma el estándar HLG para emisiones de televisión. Todos exigen, como mínimo, paneles de 10 bits de profundidad de color (capaces de mostrar 1.070 millones de colores frente a los 16,7 millones de las pantallas SDR de 8 bits) y un brillo pico de al menos 400 cd/m². Los negros profundos, con valores por debajo de 0,4 cd/m², son clave para reproducir escenas oscuras con detalle, y en este punto el nivel True Black de VESA exige menos de 0,0005 cd/m².
El mapeado de tonos es la técnica que adapta contenidos de muy alto brillo, pensados para llegar a más de 1.000 cd/m², a las pantallas reales del usuario. Los metadatos añaden información sobre cómo interpretar la imagen: HDR10 usa metadatos estáticos, mientras que HDR10+ y Dolby Vision recurren a metadatos dinámicos que ajustan brillo y contraste escena a escena o fotograma a fotograma. HLG, por su parte, permite emitir una sola señal compatible con pantallas SDR y HDR.
La certificación DisplayHDR de VESA establece niveles de rendimiento mínimo (DisplayHDR 400 como entrada) para evitar la publicidad engañosa y orientar la compra de monitores y televisores.
