Crujirse los nudillos es un gesto cotidiano rodeado de mitos. ¿Provoca artritis, hincha los dedos o debilita la fuerza de agarre? La respuesta corta de los especialistas es que, en general, no. Un experimento singular lo ilustra: el estadounidense Donald Unger se crujió los nudillos de la mano izquierda al menos dos veces al día durante 50 años —unas 36.500 veces— y dejó la derecha intacta. En 1998, con 72 años, las radiografías de ambas manos no mostraron artritis en ninguna ni diferencias entre ellas. El sonido que se escucha al crujir las articulaciones —hasta 83 decibelios, comparable al paso de un camión— se produce por el colapso de burbujas de gas dentro del líquido sinovial que lubrica las articulaciones, tal como observaron por ecografía investigadores de la Universidad de California en Davis, que describieron el estallido como un fuego artificial en la pantalla. Varios estudios desmontan el vínculo con la artrosis: uno de 1975 sobre 28 residentes de un geriátrico y otro más reciente sobre 215 pacientes con osteoartritis coincidieron en que la frecuencia y duración del hábito no afectan al riesgo articular. Tampoco se ha confirmado de forma consistente que reduzca la fuerza de agarre ni provoque hinchazón o desórdenes tendinosos. Los reumatólogos insisten en que se trata de un proceso fisiológico normal. La excepción importante es el cuello: las manipulations cervicales pueden dañar nervios y arterias, por lo que no se recomienda el autocrack ni las adjustments quiroprácticas agresivas. Quien quiera dejar el hábito puede recurrir a terapia cognitiva, identificar los detonantes (estrés, aburrimiento) y mantener las manos ocupadas con pelotas antiestrés o juguetes fidget.
¿Hay que dejar de crujirse los nudillos?
Fuentes:
Should you stop cracking your knuckles?T1state_media
