El diputado australiano Andrew Hastie reveló que el asistente de inteligencia artificial Microsoft Copilot le sugirió responder con "¡felicidades!" a un ciudadano que le informaba de su intención de suicidio asistido voluntario. Hastie compartió este incidente durante una audiencia parlamentaria para destacar las deficiencias del software estadounidense y abogar por el desarrollo de IA local en Australia. La audiencia, que examinó la estrategia del gobierno de Anthony Albanese para atraer a empresas como Anthropic y OpenAI, evidenció la tensión entre la necesidad de seguridad cibernética y la soberanía tecnológica. Abigail Bradshaw, directora general de la Australian Signals Directorate, advirtió que la dependencia de procesamiento en EE. UU. es crítica para defenderse de actores cibernéticos maliciosos, mientras que Chris Crozier, jefe de IA de la defensa, señaló que el gobierno ya está contratando a Google para construir centros de datos interconectados y desconectados de la red estadounidense. El debate incluyó la propuesta de regular el acceso a IA para mejorar la defensa nacional, así como las dificultades legales para que las empresas entrenen modelos con contenido australiano, dado el marco de derechos de autor actual. El gobierno planea establecer normas estrictas para las empresas que entrenen modelos en territorio australiano, con el objetivo de asegurar el acceso a la frontera tecnológica antes de que otras jurisdicciones se impongan.
