Harvest, una popular aplicación de seguimiento de horas y facturación utilizada por miles de empresas en todo el mundo, ha disparado sus tarifas hasta un 1500 % tras ser adquirida por la tecnológica italiana Bending Spoons, desencadenando una oleada de críticas y denuncias entre sus clientes. El caso ha reavivado el debate sobre las prácticas de las grandes firmas de capital privado y tecnología en la gestión de productos heredados de empresas independientes.
Según informó la BBC, el cambio se produjo después de que Bending Spoons comprara Harvest en 2025 y modificara su estructura de precios en 2026. Hasta ahora, las empresas pagaban una tarifa mensual fija por usuario, con la posibilidad de añadir o eliminar accesos según sus necesidades de personal. El nuevo modelo, basado en el uso, cobra además en función del número de proyectos activos, clientes, tareas y, sobre todo, el volumen de ingresos facturados a través de la plataforma. Este último variable ha resultado ser el más polémico, ya que penaliza precisamente a las empresas que más utilizan el software para crecer.
El caso más llamativo es el de Richard Haldenby, director de la consultora británica Salentis, cuya factura mensual pasó de 130 dólares (95,50 libras) a 2.110 dólares. Haldenby, que utiliza Harvest desde hace al menos 15 años en tres empresas con presencia en Reino Unido, Estados Unidos y Australia, calificó el cambio de «inaceptable» y aseguró que aceptar el incremento duplicaría el gasto informático anual de su firma. Tras negarse a aceptar la nueva tarifa, la compañía le ofreció un descuento para el primer año que reducía el precio a 1.309 dólares, siempre que abonara la cantidad por adelantado. Haldenby rechazó la oferta porque, en su opinión, solo «retrasaría lo inevitable», y anunció que migrará a un servicio alternativo, aunque sea de menor calidad. «Es un ejemplo clásico de avaricia corporativa por encima del valor que se da a los clientes», declaró.
Las subidas no afectan solo a pequeñas empresas europeas. Un usuario estadounidense compartió en LinkedIn que su cargo anual pasó de 2.800 a 23.000 dólares, un incremento del 721 % que multiplica por más de ocho la factura inicial. Otros clientes han reportado aumentos cercanos al 1.000 %, y muchos están descubriendo la subida ahora, en el momento de renovar su suscripción anual.
Analistas especializados en estrategia de precios para pymes han respaldado las críticas. Mark Peacock, jefe de la consultora PriceMaker, consideró la medida «una práctica extremadamente mala» y afirmó que Harvest «ha suspendido por completo el examen de transparencia», ya que los clientes no pueden calcular cuánto pagarán hasta recibir la factura a fin de mes. Damian Foks, de la consultora Valueships, fue más allá e interpretó la subida como una «señal clara del cambio de estrategia de la empresa, que pasa del crecimiento a la monetización», un giro que atribuyó directamente a la llegada de los nuevos propietarios.
Bending Spoons, fundada en 2013, es conocida por un patrón de comportamiento similar en sus más de 50 adquisiciones, entre ellas Evernote, WeTransfer y Vimeo. Tras comprar la aplicación de notas Evernote en 2022, la compañía italiana aplicó fuertes subidas de suscripción acompañadas de despidos en Estados Unidos y Chile. WeTransfer y Vimeo han experimentado recortes en sus herramientas gratuitas y el traslado forzoso de usuarios históricos a planes más caros. Este historial sugiere que la subida de Harvest no es un caso aislado, sino parte de una estrategia deliberada de rentabilización tras la compra.
El caso ha puesto en evidencia los riesgos que asumen los usuarios profesionales cuando herramientas de software en las que han construido parte esencial de su operación son absorbidas por grandes grupos. La ausencia de alternativas inmediatas —Salentis reconoce que migrará a un servicio «similar pero peor»— ilustra el coste real que estas decisiones empresariales imponen a las pequeñas y medianas empresas, atrapadas entre la dependencia tecnológica y la necesidad de contener costes.
Por el momento, la BBC confirmó que se puso en contacto con Harvest para recabar su versión, aunque la empresa no había respondido al cierre de la información. La decisión de Bending Spoons abre interrogantes sobre la regulación de las prácticas de precios en el sector del software como servicio (SaaS), un mercado en el que los cambios unilaterales de condiciones pueden comprometer la viabilidad de negocios enteros sin que existan mecanismos efectivos de protección al cliente.
