En 1958, IBM obtuvo un contrato de la Agencia de Seguridad Nacional de Estados Unidos (NSA) para construir Harvest, un sistema basado en el mainframe transistorizado IBM 7030 Stretch y dotado de un coprocesador de flujos especializado, una biblioteca automatizada de cintas magnéticas llamada Tractor y un lenguaje de programación a medida, Alpha. Operativo desde 1962, en plena crisis de los misiles de Cuba, y en servicio hasta 1976, Harvest procesó los interceptos de señales más sensibles de la NSA durante la Guerra Fría, la guerra de Vietnam y los Acuerdos de Helsinki.
Según reconstrucciones realizadas a partir de documentos desclasificados y manuales técnicos de la época, Harvest ejecutaba sus tareas hasta 200 veces más rápido que cualquier otro ordenador contemporáneo. Su coprocesador aplicaba una secuencia fija de instrucciones a cada par de caracteres que entraba en flujo continuo, trabajando en paralelo sobre dos corrientes de memoria y devolviendo los resultados como una tercera, un esquema precursor de las arquitecturas modernas de procesamiento en streaming. La máquina fue también una de las primeras diseñadas como un módulo especializado acoplado a un computador general, anticipando la relación actual entre CPU y unidades de procesamiento gráfico.
El sistema obligó además a redefinir el manejo de información: IBM creó Alpha, un lenguaje que permitía a los criptógrafos describir problemas de forma rigurosa, mientras el lenguaje Fortran hacía lo propio con ecuaciones científicas. Su historia ilustra cómo las necesidades de inteligencia y seguridad nacional impulsaron el diseño informático más allá de lo que la computación civil no clasificada pudo lograr en ese momento.
