Un brote de hantavirus, específicamente la cepa Andes, está siendo monitoreado después de que una azafata de un vuelo de Johannesburgo a Ámsterdam fuera hospitalizada en los Países Bajos el 7 de mayo. Este incidente marca un posible caso secundario fuera del barco MV Hondius, donde se han confirmado un total de 8 casos, incluyendo 3 confirmados en laboratorio, sin nuevos pasajeros con síntomas. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha calificado el riesgo global como bajo, enfatizando que la transmisión se produce principalmente a través de gotículas respiratorias durante el contacto cercano y prolongado, representando solo el 2-5% de todos los casos de hantavirus Andes históricamente.
El barco, actualmente en ruta a España, ha tenido un comportamiento de transmisión inusualmente alto, con aproximadamente 40 pasajeros ya rastreados en varios países. La cepa Andes, originaria de Sudamérica y transmitida por roedores, tiene un período de transmisión corto, de aproximadamente 24 horas, con mayor contagio en el día de inicio de la fiebre. La tasa de letalidad es preocupante, entre el 30% y el 50%, aunque el tratamiento de apoyo temprano en hospitales mejora significativamente las posibilidades de supervivencia. No existe vacuna y el tratamiento se centra en el soporte respiratorio. La OMS subraya que la transmisión no es aérea y no se asemeja a la de la COVID-19 o la gripe, y no hay evidencia de mutación hacia una variante más transmisible.
