Han van Meegeren, nacido en 1889 en los Países Bajos, fue un pintor neerlandés que, tras ser rechazado por el mundo del arte, se convirtió en el mayor falsificador de Europa. Durante más de una década, vendió obras falsificadas de Johannes Vermeer por decenas de millones de dólares, engañando a críticos, coleccionistas y al propio Hermann Göring. Su reputación cayó al descubrirse que una obra atribuida a Vermeer, vendida a Göring, era en realidad su creación. La calidad técnica de sus falsificaciones fue tan alta que los expertos dudaron de su autoría, lo que le valió la sentencia a muerte por robo a los nazis. Sin embargo, antes de su ejecución, el tribunal le ofreció una oportunidad para demostrar su inocencia: debía crear una obra maestra de Vermeer frente a testigos. Este acto de desafío lo convirtió en una figura popular en los Países Bajos. Van Meegeren estudió la obra de Vermeer durante seis años, desde 1932 a 1937, para replicar con precisión el uso de pigmentos costosos y la luz característica del maestro. Su historia ilustra la complejidad de la autenticidad artística y el impacto de la desconfianza en el mercado del arte.
