El Museo Arqueológico de Asturias ha presentado el hallazgo de restos humanos de hace 8.000 años en la cueva de Sohornu, en Andrín, Asturias. El descubrimiento, realizado por los espeleólogos Pablo Solares y Clara Zazo en 2024, incluye un cráneo y mandíbula de un varón de unos 45 años que vivió en la costa de Llanes durante la cultura asturiense, un periodo que abarca de hace 10.700 a 6.800 años. La excavación de urgencia, dirigida por el catedrático Pablo Arias, reveló además restos de al menos otro varón adulto y una ocupación de la cueva que se extiende de hace 12.000 a 4.300 años.
El análisis de isótopos de carbono y nitrógeno en el colágeno de los huesos indica que aproximadamente el 55% de las proteínas consumidas por el individuo provienen del mar. Esta dieta, compuesta por pescados pequeños, mejillones, percebes y erizos, se enmarca en la transición hacia la economía marisquera del Mesolítico. El hallazgo es significativo porque la conservación excepcional de los huesos, protegida por las conchas de los concheros, permite estudiar la dieta de una época anterior a la llegada de la agricultura y el ganado a la región. Los análisis detallados se realizarán a finales de 2026, dentro del proyecto de investigación RitDomS, financiado por el Plan Estatal de I+D+i 2024-2027.
