Arqueólogos han descubierto un nuevo pasaje oculto dentro de la Gran Pirámide de Khufu, en Egipto, utilizando una innovadora técnica llamada muografía. El pasaje, de aproximadamente 9 metros de largo y 2.1 metros de ancho, se encuentra a 7 metros sobre la entrada principal y permaneció oculto durante unos 4.500 años. El descubrimiento se realizó sin necesidad de excavación, gracias a la muografía, una técnica que rastrea partículas (muones) para crear mapas de densidad interna de estructuras. Un endoscopio de tan solo 6 milímetros de diámetro fue utilizado para confirmar visualmente la existencia del pasaje, revelando un espacio vacío con bloques de piedra toscamente tallados y un techo abovedado.
Este hallazgo es significativo porque ayuda a distinguir entre diferentes tipos de espacios internos, algo que la muografía por sí sola no puede determinar. Los expertos sugieren que el pasaje podría haber sido parte de un sistema de gestión de carga dentro de la pirámide, ayudando a redistribuir el peso de la estructura. Existe también la posibilidad de que esté conectado a un espacio aún más profundo dentro de la pirámide. El descubrimiento se inscribe en una tendencia creciente de utilizar técnicas de imagen de partículas para explorar estructuras complejas sin dañarlas, siguiendo un precedente de un gran vacío descubierto en 2017. La Gran Pirámide, construida alrededor del 2560 a.C., continúa revelando secretos sobre su intrincado diseño y construcción.
