Investigadores de Argentina, Estados Unidos y España han confirmado el hallazgo de un ictiosaurio de 192 millones de años en los acantilados de Ribadesella (Asturias), una especie que hasta ahora solo se conocía en Reino Unido. El ejemplar, identificado como Ichthyosaurus anningae, mide 2 metros y es el más grande de su especie conocida. Este descubrimiento se publica en la revista Acta Palaeontologica Polonica. Además, en Teruel (Téruel), se han encontrado vértebras de un diplodocus, un animal que durante 148 años se creía exclusivo de Norteamérica. Estos hallazgos demuestran el intercambio de fauna entre Norteamérica y Europa durante el Jurásico Superior, un periodo marcado por la apertura del Atlántico y la ruptura de Pangea. La Fundación Dinópolis lideró el estudio sobre el diplodocus, que se cataloga como uno de los esqueletos más completos de su género en Europa. Estos descubrimientos reescriben la distribución geográfica de especies extintas y confirman la conexión paleontológica entre ambos continentes.
