Hallan en Kolomna un tesoro de 2.600 monedas rusas del siglo XV

Fuentes: Hallan en Kolomna un tesoro de 2.600 monedas rusas del siglo XV, eldiario.esT2

Un equipo de arqueólogos rusos descubrió en el centro histórico de Kolomna, una ciudad situada a unos 100 kilómetros al sureste de Moscú, un tesoro de más de 2.600 monedas de plata del siglo XV ocultas en un cántaro de cerámica que permaneció intacto durante más de seiscientos años. El hallazgo, anunciado por el Instituto de Arqueología de la Academia de Ciencias rusa, ha sido descrito por los investigadores como el mayor conjunto monetario de la primera mitad del siglo XV conservado íntegramente y disponible para su estudio.

Las monedas, en su gran mayoría "dengas" —la unidad monetaria rusa de la época, piezas pequeñas e irregulares que algunos expertos comparan con una escama de pez por su forma—, fueron acuñadas entre las décadas de 1420 y 1430, durante los reinados de los grandes príncipes de Moscú Basilio I Dmítrievich (1389-1425) y Basilio II Vasílievich el Oscuro (1425-1462). Su valor acumulado equivalía aproximadamente a 13 rublos de la época, una auténtica fortuna que, según las fuentes, habría permitido adquirir un par de casas o un rebaño de caballos. En el mercado actual, los especialistas estiman su valoración en torno al medio millón de dólares.

El conjunto destaca no solo por su volumen, sino por su calidad numismática: resulta excepcional encontrar una acumulación tan grande y homogénea de monedas de un mismo periodo, lo que lo convierte en una referencia clave para entender el sistema de circulación monetaria en la Rus medieval. Entre las piezas recuperadas, los arqueólogos han identificado más de 350 nuevas variedades de troqueles locales, así como ejemplares extremadamente raros que ni siquiera formaban parte de las colecciones de los principales museos rusos, según informó el diario Pravda.

Un aspecto especialmente llamativo es la presencia de monedas acuñadas en la propia Kolomna, muchas de ellas con la imagen de un ave similar a un cisne en pleno vuelo. Estas piezas apenas circularon fuera de la región, lo que refuerza la hipótesis de que Kolomna era, de facto, la segunda ciudad más importante del Principado de Moscú después de la capital.

En cuanto a la identidad del propietario, los investigadores barajan varias posibilidades. Tal como recoge el comunicado del Instituto de Arqueología, "la gran suma de dinero sugiere que era rico y probablemente pertenecía a las clases altas de la sociedad". Podría tratarse de un alto funcionario al servicio del Gran Duque, un cargo municipal con autoridad o un comerciante exitoso. En cualquier caso, alguien con recursos suficientes para acumular una fortuna en plata en una de las épocas más turbulentas de la historia rusa.

Sobre el motivo que llevó a esconder el tesoro, la datación de las monedas más recientes —acuñadas en la segunda mitad de la década de 1420— ha permitido a los expertos formular una hipótesis: su dueño pudo haber muerto durante una de las epidemias de peste que azotaron los principados rusos entre 1424 y 1427, un periodo que coincidió además con guerras internas por el poder. Sin embargo, los propios arqueólogos reconocen que se trata de una interpretación y que no existen pruebas concluyentes que la confirmen.

Otra cautela importante es que la cifra de más de 2.600 monedas es todavía preliminar y orientativa, dado lo inminente del hallazgo, cuya difusión pública se produjo hace apenas unos días. Será cuestión de meses o años conocer el alcance definitivo del conjunto. Tampoco está decidido aún el destino final del tesoro, aunque Nikita Chaplin, político local, ya ha expresado la voluntad de la ciudad de "preservar su patrimonio histórico en su propio territorio", según recoge el medio regional vsluh.net.

Más allá de su valor económico o histórico, el descubrimiento reabre un debate clásico en arqueología: por qué tantos tesoros a lo largo de la historia —desde el Imperio Romano hasta la Rus medieval— fueron escondidos por sus dueños, que nunca regresaron a reclamarlos. En el caso de Kolomna, la respuesta parece apuntar a una combinación de peste, guerra y muerte súbita, aunque solo el tiempo y el estudio detenido de las monedas permitirán reconstruir con precisión quién fue aquel próspero habitante del siglo XV y por qué su fortuna terminó enterrada en un cántaro de cerámica para siempre.