Un hacker con el seudónimo 'Department of Peace' ha filtrado en línea información personal identificable de más de 40.000 empleados del Departamento de Seguridad Nacional (DSN) de Estados Unidos, revelando nombres, cargos, números de teléfono y direcciones de oficina. Esta filtración, que se ha convertido en el incidente más reciente de seguridad gubernamental en el país, expone datos críticos sobre la estructura operativa y las herramientas tecnológicas utilizadas por agencias como la Protección Fronteriza y Aduanas (CBP), la Inmigración y Control de Aduanas (ICE) y la Agencia de Ciberseguridad (CISA). Según TechCrunch, los registros fueron exfiltrados a mediados de agosto, lo que equivale a aproximadamente una quinta parte de la fuerza laboral total del DSN, que cuenta con unos 220.000 empleados.
El atacante afirmó haber accedido a los datos a través del sistema de inicio de sesión único Okta, utilizado por el DSN para gestionar el acceso de empleados y contratistas. El sistema no solo contenía credenciales, sino también registros de actividad de inicio de sesión y permisos de acceso a aplicaciones internas. El hackeo no es aislado; es la segunda filtración del DSN en este año, tras la revelación de miles de contratos con el sector privado, y sigue a incidentes previos que incluyeron el robo de registros de agentes del FBI y millones de datos de personal militar del Pentágono. El hacker, que dejó una nota con los datos indicando: "Ellos tienen nuestra información, por lo que es solo justo que tengamos la suya", no respondió a las solicitudes de comentario de los medios.
El análisis de los datos filtrados revela un panorama detallado de las herramientas de vigilancia y ciberseguridad desplegadas por el gobierno. Entre los 21.000 registros de CBP, se identifican agentes que acceden a herramientas de vigilancia web y software de terapia en línea. Un hallazgo particularmente controvertido es la pertenencia de unos 4.500 usuarios, incluidos agentes de ICE, a un grupo llamado 'Headspace_users'. Headspace, un proveedor de terapia en línea, tenía un contrato federal de 82.500 dólares con ICE para financiar software de salud mental para la unidad de deportaciones, aunque la empresa afirma no haber proporcionado servicios al DSN ni a ICE desde 2023. Además, los datos muestran el acceso de cientos de usuarios a Penlink, una empresa de vigilancia web que ofrece tecnología para rastrear la ubicación de cientos de millones de dispositivos móviles, y a Mobile Fortify, una aplicación de reconocimiento facial utilizada por agentes de CBP y ICE para identificar personas y verificar su estatus migratorio. También se han identificado accesos a ChatGPT y a investigaciones sobre grupos de hacking respaldados por China, conocidos como Salt Typhoon y Volt Typhoon.
La filtración ha generado un intenso debate sobre la transparencia y la supervisión gubernamental. Ryan Shapiro, director ejecutivo de la organización de transparencia 'Property of the People', señala que los datos son herramientas indispensables para los investigadores de la libertad de información (FOIA), ya que las direcciones de correo electrónico y los números de teléfono permiten realizar solicitudes de registros específicas que de otro modo quedarían bloqueadas. Esta información podría proporcionar pistas valiosas para investigar supuestos abusos de la administración Trump, como las deportaciones y las detenciones arbitrarias. Por su parte, un portavoz del DSN no respondió inmediatamente a las solicitudes de comentario, mientras que Okta afirmó que su sistema es seguro y no tiene evidencia de que sus datos hayan sido comprometidos, desmintiendo así la vulnerabilidad técnica que permitió el acceso.
En conclusión, esta filtración ofrece una visión rara, aunque incompleta, de la escala y las operaciones internas del DSN. La exposición de datos de alto nivel, incluyendo a funcionarios sénior y agentes de línea, subraya la vulnerabilidad de las infraestructuras gubernamentales y la falta de claridad sobre si la vulnerabilidad ha sido corregida. Con las elecciones intermedias de EE. UU. a la puerta, la filtración de datos que vinculan directamente a las agencias de deportación con tecnologías de vigilancia masiva y herramientas de inteligencia artificial se ha convertido en un tema central para los votantes y los activistas de derechos civiles, quien exigen una mayor rendición de cuentas y una revisión de los contratos tecnológicos que financian estas operaciones.
