Hablar por los muertos: el oficio de escribir obituarios

Fuentes: Speaking for the Dead: The Craft and Meaning of Obituaries

El periodista Sam Roberts, obituario de oficio del New York Daily News, reflexiona en este extracto de su libro "Are They Dead Yet?" sobre el arte y la función social del obituario. Parte de la esquela de la escritora Natalie Babbitt, autora de "Tuck Everlasting", que le confesó que la inmortalidad sería "terrible, aburrida, triste y solitaria". A partir de ahí traza un recorrido por la cultura mortuoria: el vendedor de periódicos Bo Gee, que resumía qué movía los rotativos —"la guerra y la muerte de un personaje importante"—; la cita del periodista Jimmy Breslin; y el valor documental de los obituarios para genealogistas e historiadores, subrayado por Philip Sutton, bibliotecario de la New York Public Library, frente al declive del periodismo local.

Roberts distingue entre obituarios breves —los esquelas internas del Daily News para impresores y linotipistas— y los extensos, que funcionan como primera versión de una biografía, según la profesora Clare Brant, del King's College London. Advierte de que las necrológicas digitales (Legacy.com, Facebook, blogs) tienden a "blanquear" la vida del fallecido. Cierra con dos ejemplos literarios —el Joe Crowell de "Our Town", de Thornton Wilder, y la cita de Macbeth sobre el Thane de Cawdor— y el caso de Florence Harrelson, cuya hija publicó un obituario de cuatro líneas en el Kennebec Journal que dejó claro el alejamiento familiar. Para Roberts, el obituario es el género más objetivo del periodismo y, a la vez, un espejo de los valores de cada época.