Guía para transferir criptomonedas tras la muerte: custodios vs. billeteras no custodiales

Fuentes: Guide to Transferring Cryptocurrency After Death: Custodial vs. Non-Custodial Wallets

La herencia de criptomonedas en Estados Unidos presenta desafíos legales únicos debido a que estas se clasifican como activos digitales y no como dinero físico. A diferencia de los activos tradicionales, la ley no asume que un fallecido haya transferido sus datos privados a otros, lo que obliga a una planificación explícita. La gestión de estos activos depende fundamentalmente de si se almacenan en una billetera custodial o no custodial.

Las billeteras custodiales, mantenidas por bancos o mercados como Coinbase, facilitan la transferencia post-mortem mediante formularios de beneficiarios. Instituciones como Charles Schwab y Chase permiten transferir activos con un solo documento, y la presencia de registros gubernamentales y de bureaus de crédito facilita la localización de los fondos. Sin embargo, estos métodos no ofrecen cobertura por el FDIC y requieren la presentación de documentos legales para la verificación de la herencia.

Por el contrario, las billeteras no custodiales, que permiten el control directo del usuario, eliminan la intermediación pero complican la sucesión. La pérdida de claves criptográficas o dispositivos de hardware puede resultar en la pérdida permanente de los activos, ya que no existe un mecanismo de apelación. Además, la falta de registros públicos obliga a los herederos a conocer la existencia de la cuenta. Las soluciones recomendadas incluyen incluir instrucciones en el testamento sin revelar contraseñas, almacenar claves en cajas de seguridad bancarias o utilizar sistemas de verificación de muerte, aunque estas opciones dependen de la confianza total en los fiduciarios designados.