Con veranos cada vez más calurosos en el Reino Unido, la demanda de aire acondicionado doméstico se ha disparado: los comercios agotan existencias y unidades que Lidl llegó a vender desde 149 libras. Las viviendas británicas, diseñadas históricamente para retener el calor, carecen en su mayoría de sistemas de climatización, presentes ya en coches, hoteles y edificios públicos. Esta guía repasa las opciones disponibles para quien quiera enfriar su hogar, sus costes y las consideraciones prácticas antes de instalar.
Existen tres sistemas principales. Los aparatos portátiles, enchufables y con tubo de evacuación a la ventana, cuestan entre 350 y 650 libras y son la opción más económica, aunque menos eficiente energéticamente. Los sistemas split, con una unidad interior y un condensador exterior, cuestan entre 750 y 1.100 libras solo el equipo; la instalación completa, según Heatable, oscila entre 2.000 y 3.500 libras, y puede llegar a 6.000 si se climatizan varias estancias. Son más silenciosos y eficientes. Los sistemas por conductos, integrados en el falso techo, son los más caros: entre 5.000 y 10.000 libras, y requieren obras importantes, lo que los hace poco viables en casas antiguas o protegidas.
La potencia necesaria se mide en BTU (unidades térmicas británicas): a mayor estancia, más BTU y mayor precio. En funcionamiento, un aparato portátil añade entre 25 y 40 peniques por hora a la factura eléctrica, recuerda Which?. En la mayoría de los casos no se necesita permiso de obras, salvo que la unidad altere visiblemente la fachada; los ayuntamientos aplican un criterio de sentido común. Quien no pueda o no quiera instalar aire acondicionado puede recurrir a consejos prácticos: abrir ventanas opuestas de noche para crear corriente, cerrarlas y correr persianas durante el día, usar ventiladores y mantenerse hidratado, según el NHS. Las bombas de calor aire-aire reversibles también pueden enfriar la casa en verano y calentarla en invierno.
