El teniente coronel de la Guardia Civil Miguel Lobo ha declarado en la Audiencia Nacional que fue él quien ordenó mantener abierta la puerta de la frontera de Ceuta durante la avalancha de migrantes del 30 y 31 de julio, en contra de la opinión de la Policía Nacional. Lobo argumentó que cerrar la vía habría provocado muertes por aplastamiento debido a la presencia de familias y personas mayores, y que su decisión buscaba evitar que los migrantes optaran por lanzarse al mar, donde más de 70 personas fallecieron. El mando civil destacó que los gendarmes marroquíes canalizaron a sus compatriotas hacia el agua y que percibió la inacción de los militares marroquíes durante el evento. Aunque reconoció la movilización de seis barcos marroquíes en la zona, Lobo afirmó no haber recibido avisos previos de asalto masivo ni de convocatorias en redes sociales. Por su parte, el inspector Jefe de la Brigada Provincial de la Seguridad Ciudadana de Policía, encargado del control de masas, declaró que la Policía Nacional intentó cerrar la frontera para evitar el acceso, pero fue prohibido por el mando civil. El fiscal acusó a la Policía de haber provocado un problema de autoridad al no poder ejecutar su criterio, mientras que Lobo señaló que solo contaba con 20 o 30 agentes para contener la llegada, una cifra escasa frente a los 700 disponibles en Ceuta. Ambas autoridades admitieron la falta de comunicación previa entre los mandos y la dificultad para gestionar la situación sin coordinación efectiva.
