Un estudio publicado en la revista Royal Society Open Science demuestra que los guacamayos barba azul (Ara glaucogularis) pueden aprender a resolver problemas físicos copiando los movimientos de otros individuos, sin necesidad de descubrir la solución por sí mismos. La investigación, dirigida por la bióloga Esha Haldar y realizada por el Instituto Max Planck de Inteligencia Biológica en colaboración con Loro Parque, involucró a 15 aves adultas y subadultas en dos experimentos donde debían manipular mecanismos para acceder a comida. En la primera prueba, los guacamayos observaron a sus compañeros subir una puerta deslizante o empujar un tapón de corcho hacia dentro, movimientos que ellos no habían realizado espontáneamente. Los resultados mostraron que la mayoría de los observadores replicó la solución demostrada, utilizando la misma dirección y parte del dispositivo, mientras que el grupo de control que no vio la demostración optó por la solución espontánea. Este hallazgo indica que las aves no solo comprenden que el objeto puede manipularse, sino que reproducen detalles concretos de la acción. La capacidad de aprender de otros permite que técnicas eficaces se propaguen dentro de grupos sociales complejos y persistan a lo largo de generaciones, ampliando la comprensión de cómo se transmiten los conocimientos entre animales.
