El cuidado de enfermos o ancianos de ratones requiere protocolos específicos para garantizar su supervivencia y bienestar. La primera consideración es el alojamiento: los ratones muy enfermos deben retirarse de sus jaulas para reducir el estrés, mientras que los moderadamente enfermos pueden permanecer con sus compañeros. Se recomienda trasladar a los casos críticos a un acuario de 10 galones, utilizando ropa vieja o toallas como cama, y cambiarlas frecuentemente para evitar la acumulación de orina que agrava los síntomas respiratorios. La temperatura debe mantenerse entre 21 y 24 grados Celsius, utilizando mantas o tampones de calor bajo el acuario, evitando nunca el uso de calentadores dentro de la jaula para prevenir electrocuciones.
La nutrición es un factor crítico, ya que los ratones enfermos pierden peso rápidamente. Se sugiere ofrecer alimentos ricos en grasa y valor calórico, como aguacate, mantequilla de maní, avena, huevos y purés de bebé. Si el animal no puede alimentarse por sí mismo, se debe realizar la alimentación manual con jeringas sin aguja de 3, 6 y 12 cc. Una técnica efectiva consiste en llenar jeringas más grandes con el alimento y transferirlo a jeringas más pequeñas para facilitar la administración. El agua también debe administrarse por mano, mezclando azúcar en el agua para evitar que el ratón se moje o se deshidrate.
La administración de medicamentos debe ser precisa. Las medicinas líquidas pueden darse por la boca utilizando jeringas de 1 cc sin aguja, introduciendo la punta detrás de los dientes y administrando la dosis poco a poco. Si el ratón rechaza la medicación oral, se puede realizar una inyección subcutánea en la parte posterior del cuello, utilizando jeringas de insulina de alta calidad (28 o 29 gauge) para minimizar el dolor. El objetivo final es mantener al animal lo más tranquilo posible, ya que el estrés puede empeorar su condición clínica.
