Rockstar Games ha anunciado que Grand Theft Auto VI, previsto para el 19 de noviembre, costará 79,99 dólares. La edición física no incluirá un disco: la caja contendrá únicamente un código de descarga, según confirmó la compañía. La decisión preocupa a quienes prefieren poseer juegos en formato tangible y, dada la enorme escala del título, podría marcar un punto de inflexión para toda la industria.
Las ventas digitales ya superan ampliamente a las físicas: Capcom, por ejemplo, señaló que el 93% de sus juegos se vendieron en formato digital en el último ejercicio fiscal. Además, dispositivos como PlayStation Pro, Xbox Series S y Steam Machine se comercializan sin lectora de discos, lo que refuerza esa tendencia.
La compra digital ofrece ventajas claras —comodidad, almacenamiento, disponibilidad inmediata y precios más bajos—, pero también inconvenientes significativos: los juegos pueden desaparecer de las tiendas por cuestiones de licencias o cierres de plataforma, y los usuarios pueden perder su biblioteca si se les suspende la cuenta. Además, no pueden revenderse ni intercambiarse, y su preservación resulta más difícil que la de los soportes físicos.
Rockstar no ha explicado los motivos de su decisión, aunque podría responder al deseo de evitar filtraciones —el juego ya sufrió una importante en 2022— o al enorme tamaño del archivo. Otros editores, como Bethesda con Fallout 4 y Skyrim Anniversary en Nintendo Switch 2, ya habían apostado por el modelo de código en caja. Si GTA VI tiene el éxito esperado, otros publishers podrían seguir el mismo camino, debilitando aún más la preservación y el intercambio de videojuegos.
