Groq está captando 650 millones de dólares en una nueva ronda de financiación, según informó Axios, apenas cinco meses después de que Nvidia licenciara la tecnología de inferencia de la empresa y fichara a sus principales ingenieros. La operación, en una valoración aún no revelada, ha sorprendido al sector porque Nvidia no adquirió formalmente la entidad corporativa de Groq: solo compró su tecnología y talento técnico clave.
El valor estratégico de Groq tras la operación reside en sus cuatro centros de datos operativos, que siguen dando servicio a la API de inferencia GroqCloud. Estas instalaciones están especializadas en ofrecer inferencia de muy alta velocidad sobre modelos pequeños, con un tope de 120.000 millones de parámetros (GPT OSS 120B), aproximadamente una décima parte del tamaño de los modelos frontera. Su arquitectura basada en SRAM, sin memoria de alto ancho de banda, limita su escalabilidad, pero les permite generar más tokens por segundo a un coste unitario mayor.
Analistas del sector comparan el activo con operadores de centros de datos cotizados como CoreWeave, valorada en 50.000 millones de dólares y con 43 centros, y Nebius, también en 50.000 millones con 11 centros. La pregunta pendiente es si Groq podrá renovar el hardware de sus instalaciones, ya que los chips LPUv1 que las equipan tienen siete años de antigüedad. La nueva generación, LPUv3, ya la comercializa Nvidia a cualquier proveedor de nube. Sobre la mesa está también si Nvidia ofrece a Groq condiciones ventajosas en la compra de ese nuevo hardware.
