El fabricante estadounidense de cámaras de acción GoPro atraviesa su peor crisis financiera en años. Su fundador y consejero delegado, Nicholas Woodman, ha concedido un préstamo personal de 20 millones de dólares a la compañía, con un interés anual del 6,5%, mientras la junta busca con urgencia un comprador o una nueva inyección de capital. Fuentes del sector apuntan a que la empresa podría no sobrevivir al ejercicio sin una operación de venta o una recapitalización; el crédito de Woodman actúa como medida de emergencia, no como rescate definitivo.
La situación llega tras un desplome del 26% en los ingresos del primer trimestre de 2026 respecto al mismo periodo del año anterior, con una caída del 29% en las unidades vendidas, situadas en 313.000 cámaras. En mayo, GoPro confirmó la contratación de un asesor financiero para estudiar "alternativas estratégicas" y anunció un recorte del 23% de su plantilla global antes de final de año. El lanzamiento de la nueva familia profesional Mission 1, Pro y Pro ILS, con objetivos micro cuatro tercios, no ha logrado frenar la sangría.
A la presión financiera se suma la caída de una batalla de patentes frente a Insta360 y el aplazamiento de sus apuestas en los sectores aeroespacial y de defensa, pese a la visibilidad obtenida con las imágenes de la misión Artemis II de la NASA.
