Google se comprometió este miércoles a reponer más agua de la que consumen sus centros de datos antes de 2030, dentro de un nuevo plan de cinco puntos sobre gestión hídrica publicado en su blog corporativo. La compañía anunció además una inversión de 17 millones de dólares en proyectos de stewardship hídrico en siete estados, y aseguró que identificará fuentes alternativas de agua —como aguas residuales reutilizadas—, invertirá en infraestructura local y reportará anualmente su consumo.
Los compromisos llegan en medio de una creciente oposición ciudadana al rápido despliegue de centros de datos que demanda la inteligencia artificial. Una encuesta reciente de Gallup reveló que más del 70% de los estadounidenses se opone a la construcción de un centro de datos en su zona, y la mitad cita el impacto ambiental como motivación, incluido un 18% que menciona el uso excesivo de agua como motivo concreto.
Los centros de datos de IA requieren grandes volúmenes de agua para refrigeración. Un estudio reciente estima que la tecnología consume anualmente tanta agua como la contenida en las botellas de agua que beben personas en todo el mundo. Investigadores han señalado que las estimaciones previas de Google sobre su propio consumo eran engañosas, al omitir el uso indirecto del recurso.
Ben Townsend, responsable global de infraestructura y sostenibilidad de Google, defendió la trayectoria de la empresa y afirmó que están contabilizando su huella hídrica externa. Bikash Koley, vicepresidente de infraestructura global, sostuvo que la refrigeración por agua puede reducir el consumo energético de los centros de datos un 10% respecto a la refrigeración por aire, y que el sector representa menos del 1% del agua que los estadounidenses usan en sus jardines anualmente.
